Conceptos

CENTRO DE JUSTICIA PARA MUJERES

El Centro de Justicia para Mujeres tiene como principios y premisas el respeto a los Derechos humanos y la Perspectiva de Género para fomentar la igualdad y la eliminación de la violencia contra las mujeres. (Manual Operativo).

 

Derechos Humanos:

Son el reconocimiento de la dignidad inherente a todos los seres humanos, sin distinción alguna de nacionalidad, sexo, identidad de género, origen nacional o étnico, color, religión, lengua, o cualquier otra condición. Su ejercicio nos garantiza una vida plena y el desarrollo de las capacidades y habilidades en paz y libertad en una sociedad.

 Perspectiva de género:

Mujeres y hombres tenemos características biológicas distintas, sin embargo las creencias e ideas sobre lo que deben ser y hacer hombres y mujeres no son naturales sino culturales y sociales, en este sentido la Perspectiva de Género es una forma de observar y entender los tratos, comportamientos y actitudes que generan desigualdad entre los sexos.

Género:

Son las normas, los roles, estereotipos, las formas de ser, de pensar, de comportarse, que se consideran (normales) para hombres y para mujeres, según cada sociedad en un tiempo y lugar determinado.

Sexo:

Hace referencia a las características biológicas diferenciales entre mujeres y hombres.

Igualdad:

Todas las personas debemos tener igualdad de derechos, obligaciones y oportunidades. Promover la igualdad entre mujeres y hombres no significa hacer de las personas algo idénticas, sino más bien otorgarles el mismo valor por el simple hecho de ser seres humanos.

Violencia de Género:

Abarca todos los actos mediante los cuales se discrimina, ignora, somete y subordina a las mujeres en los diferentes aspectos de su existencia. Es todo ataque que afecta su libertad, dignidad, seguridad, intimidad e integridad, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual y/o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado.

La violencia psicológica:

Se manifiesta con gritos, insultos, amenazas, prohibiciones, intimidación, indiferencia, ignorancia, abandono afectivo, celos, humillaciones, descalificaciones, chantajes, manipulación y coacción.

Violencia física:

Implica el uso de la fuerza para dañar al otro con todo tipo de acciones como empujones, jaloneos, pellizcos, rasguños, golpes, bofetadas, patadas y aislamiento. El agresor puede utilizar su propio cuerpo o utilizar algún otro objeto, arma o sustancia para lograr sus propósitos.

Violencia patrimonial:

Es cualquier acción o desatención que cause daño total o parcial a los bienes de las mujeres o de su entorno familiar, que se manifiestan en la sustracción, destrucción, retención, transformación de objetos, valores y documentos personales, que limitan o dañan la supervivencia económica de la mujer.

Violencia económica:

El hombre hace lo posible por controlar el acceso de la mujer al dinero, reteniendo sus ingresos, impidiéndole trabajar de forma remunerada y no aportando dinero para cubrir las necesidades de las y los menores de edad, asé como la manutención del hogar. Igualmente se considera violencia económica recibir un salario menor en comparación con los hombres por un igual trabajo.

Violencia sexual:

Tocamientos, insinuaciones, acercamientos no deseados, la introducción forzada y sin consentimiento del pene, dedos o algún otro objeto, por cualquier persona o por la pareja; limitar, negar o imponer la anticoncepción o el embarazo; infectar intencionalmente de una enfermedad de transmisión sexual.
También se considera como violencia sexual, la prostitución forzada, la trata de personas con fines sexuales, la mutilación genital (infibulación), así como las revisiones forzadas para ‘asegurar’ la virginidad, el no embarazo y/o la fidelidad.

La violencia sexual influye de manera negativa en todas las áreas de la vida y limita los derechos sexuales.

Estos tipos de violencia se pueden generar en diversos ámbitos de la vida como:

En la escuela, el trabajo, la familia, en la comunidad (espacios públicos) y en los servicios públicos.

Cabe resaltar que la violencia feminicida se considera como la forma de violencia más extrema que puede englobar varios tipos y modalidades anteriormente descritas, que podrían ser tolerados y hasta promovidas por la sociedad y el Estado.

Es el cumulo de actos violentos como golpes, insultos, violaciones, humillaciones, abandono, sometimiento, mutilaciones, acoso sexual (por teléfono, en las calles, en la oficina, y en el aula), que se ejerce contra una mujer por personas conocidas o desconocidas y que puede culminar en la muerte violenta de ella.